-¡Extraño mi casa!
- Ponte una caracola en el oído y escucha el mar.
Desde que mi cuerpo hace sinapsis he escuchado la frase “Escuchar el mar dentro de una caracola” ¿Y qué? No he sido la única con imaginación; Lo cierto es que el susodicho sonido se asemeja al que se escucha cuando estamos acostados en la hamaca al lado de dos palmeras, mirando a la luna sonreír ; Sonido celestial, gemidos marinos.
La tarea:
“El eco de sonidos submarinos se asemeja mucho al sonido que hace el aire comprimido dentro de caracolas pero, si uno se fija bien, no cualquier caracola nos sirve para “escuchar el mar” ya que, no en todas las partículas del aire tienen el espacio suficiente para moverse dentro de la caracola, donde hacen el movimiento típico del aire cuando se le encierra en algún espacio vacío: las partículas chocan entre sí y con las paredes. Cabe señalar también que el sonido del mar se puede percibir mucho mejor cuando uno está en un lugar abierto pues hay muchos sonidos que emiten ondas hacia todas partes, una de ellas la caracola y junto al nombrado aire, dan todo el ambiente de mar dentro de ella.”
Omito el texto en comillas. Y me siento como en casa, apenas levito y el paladar me sabe a salitre.